El arte es la materialización de un delirio
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lunes, 28 de septiembre de 2015
Charla entre amigos
viernes, 3 de julio de 2015
Rizando el rizo con Blas de Lezo
Bien sabéis de mi predilección por el monumento público. Hacer accesible el arte a toda la sociedad siempre me ha parecido una buena idea, pero algo ha cambiado en todo esto. Cuando se publicó que haría el monumento a Blas de Lezo, multitud de personas anónimas me escribían para preguntar si el boceto estaba en venta. En realidad no, pero me comprometí a darles una solución cuando terminase el monumento. Decidí realizar una edición limitada a 50 ejemplares con la que satisfacer la ilusión de los interesados y una vez fundidas las esculturas romper el molde ya que nunca he sido amante de los multiples indiscriminados.
El proceso ha sido mas largo y laborioso de lo que esperaba pero el resultado final ha merecido la pena, y ya es difícil que lo diga yo, inconformista y exigente por naturaleza.
Quiero aprovechar este post para explicar algunos de los procesos relacionados con la escultura, así pues comenzamos con la complicación que supuso que la escultura se ajustara completamente al monumento. No tenía que darle sólo darle las proporciones correctas, si no que había que ser muy concienzudo para que los detalles, a ese tamaño, fuesen fieles al monumento.
Una vez que aproximé el modelo hasta lo humanamente posible, hice un molde de silicona para fundirlo en bronce y ahora veréis por qué. No se trataba de reproducir la escultura en materia definitiva rápidamente para darle salida , si no que necesitaba tenerla en metal para poder ir más allá. Se me ocurrió la feliz idea de llevarla al maestro orfebre y que le diera un repaso. Marcar los cordones, el encaje del pañuelo y los botones son cosas que sin sus medios y minuciosidad habría resultado prácticamente imposible. Hago un paréntesis para alertar sobre la pérdida del oficio de orfebre, es difícil encontrarlos y a no ser que se transmita de padres a hijos, en poco tiempo nos quedaremos huérfanos de cinceladores finos. Os dejo una foto del momento en que me metí en el coche con mi Blas recién cincelado
Ese sería el modelo con el que empezar a preparar los trabajos de fundición. En ese momento tuve que decidir el método de fundición en bronce que requería la escultura. Al tener tanto detalle, la fundición a la arena quedaba descartada y lo lógico habría sido pensar en fundición a la cera perdida, pero quise seguir rizando el rizo y decantarme por microfusión o lo que es lo mismo, fundición de joyería.
Se realizó el molde definitivo que serviría para fundir la edición de 50 esculturas y la fundición se puso en marcha. No me explayaré en los procesos porque en Internet hay información abundante sobre fundición en bronce, pero si quiero destacar que es una tarea que requiere mucho tiempo. Tanto, que unas piezas tan mimadas y detalladas salen a cuenta gotas. La fundición es algo que contrato con profesionales, pero los trabajos de repaso y pátina me gusta hacerlos y supervisarlos yo
En definitiva, sacar las esculturas de Blas de Lezo adelante esta resultando una ardua tarea, pero el gesto de mis clientes cuando les entrego su escultura de 50 cm... Eso no tiene precio
Un abrazo amigos
lunes, 15 de junio de 2015
Presuntos no, Autenticos Implicados
Hay personas que pasan por tu vida, y otras que están destinadas a quedarse en ella. No deja de sorprenderme la implicación de algunos clientes/colaboradores en mi trabajo. Y es algo que agradezco profundamente, ya que debido a las desesperantes inseguridades que me asaltan cuando me hallo inmerso en un trabajo, encontrar una crítica constructiva o una palabra de aliento, me reconforta.
Son muchas las personas que tengo presentes, pero por cercanía cronológica quiero compartir un pequeño homenaje a las personas que hicieron posible el Monumento a Blas de Lezo. Los tres pilares en los que se sustentó el gran Almirante, la excelencia, la perfección y la ilusión. O lo que es lo mismo, Iñigo Paredes, Mariela Beltrán, Carolina Aguado y Javier Bellas.
A Iñigo Paredes le conocí frente una fanta de naranja. Me parecía increíble que alguien tan joven, con responsabilidades profesionales y familiares se embarcara en un proyecto de tamaña envergadura. Hay que tener muchos arrestos para responsabilizarse de abrir una suscripción pública, promocionarla hasta que sea un éxito rotundo y darle carácter democrático a una Asociación. No conozco a nadie con más empeño en un proyecto y que haya salido victorioso de tal hazaña. Claro, que si nos atenemos al nivel de exigencia que propone, es imposible que algo salga mal. Me alegra que nuestros caminos se hayan cruzado, siempre aprendo algo nuevo de quien busca constantemente la excelencia.
Reconozco que el día que conocí a Mariela Beltrán, perfeccionista hasta el extremo, me cayó un rapapolvo memorable. Ahí estaba yo, incrédulo aún porque mi proyecto había sido el elegido y Mariela dándome collejas porque mi boceto tenía algún error histórico. Quizá en otra circunstancia habría hecho valer mi interpretación artística, pero me rendí al instante. Mariela y Carolina Aguado eran las comisarias de la exposición de Blas de Lezo y las personas más interesadas en que el monumento se ajustase a rigor histórico. Su pasión por el personaje era tan intensa que sentí la necesidad de darles a Lezo en su mejor versión. Me prepararon el mejor informe documentado que un escultor podría desear y a cambio recibieron la reproducción mas fidedigna de un uniforme de Teniente General del siglo XVIII. Ahora se han convertido en colaboradoras necesarias. Como sin Mariela podría enfrentarme ahora al reto de representar a Bernardo de Gálvez? Para realizar escultura histórica hacen falta dos cosas, el escultor y ella, la historiadora que mejor conoce y empatiza con el personaje.
El tercer pilar sobre el que se apoya este monumento se llama Javier Bellas, la ilusión personificada. No me quedan palabras de agradecimiento para él, solo de reconocimiento y orgullo para nuestra Armada Española. Este monumento es el humilde reconocimiento que el pueblo español ha querido haceros a vosotros, los marinos. Porque estamos orgullosos de vosotros, porque a base de vuestro sacrificio personal los españoles vivimos en un gran país y porque la Armada nos ha regalado grandes hombres de los que tomar ejemplo. Querido Javier, con tu permiso reproduzco aquí tu primer whatsapp:
“Querido Salvador, quiero ponerte estas letras para agradecerte el esfuerzo, la pasión y el talento que has puesto en la escultura de Blas de Lezo. Les dije a Mariela y Carolina que ellas eran sus madres, las que lo han devuelto al mundo, a su puesto en la historia y a su sitio en España. Pero era un Blas de Lezo imaginario, o si se quiere, virtual en forma de exposiciones y titulares.
Tu lo has hecho realidad y le has dado vida; la que te has dejado modelando todas y cada una de sus partes. Has sabido hacer descansar todo el peso de la historia de un olvido en su pata de palo y la dureza de una muerte próxima que ya adivinaba, en su tuerta mirada. La tensión de ese momento lo transformas en bello semblante y todo lo vistes de rigor histórico en forma de casaca. Lo has hecho padre de la Patria, referente de muchas generaciones y ejemplo donde mirarse. Una escultura que será un lugar de encuentro con la historia para millones de personas”
sábado, 9 de mayo de 2015
Tal día como hoy
Hace justamente un año que me embarqué en el proyecto mas apasionante, hasta hoy, de mi carrera. Recuerdo perfectamente las sensaciones que me invadieron cuando me llamaron para decirme que me habían elegido para representar en Madrid a uno de los grandes, de los grandes con mayúsculas, héroes de nuestra patria. En ese momento se apoderó de mí una grandísima responsabilidad, para con la ciudad que me vio nacer y sobre todo para con D. Blas de Lezo. Por algún extraño motivo, llamémosle la visita de las musas, sabía perfectamente lo que tenía que hacer, como hacerlo y de que manera. Creo que nunca he trabajado con tanta seguridad y a la vez, tanto esfuerzo como entonces. El estudio se convirtió en un caos ordenado, acompasado, medido y bien estructurado para que todo saliera a la perfección. Hay mucho que contar, pero eso será otro día. El proyecto en el que estoy trabajando a día de hoy y la reproducción de la replicas del monumento a Blas de Lezo me ocupan todo el tiempo. Curioso, verdad? Hace un año empecé a dar forma a D. Blas en mas de tres metros de altura, y a día de hoy me encuentro dándole forma a 50 cm. A veces tengo la sensación de que Blas de Lezo se quedará conmigo para siempre. En el estudio, cojeando, observándome con un solo ojo y contándome las mil batallas que rodearon su vida en el mar.
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